Durante una terapia de Reiki o después de ella, se puede percibir la presencia de Maestros ascendidos y de seres de luz que asisten y guían al terapeuta y a la persona que esté siendo tratada. Los poderes y las bendiciones de esos seres ayudan a que los procesos de sanación sean muy armónicos.
Los Maestros ascendidos y los seres de luz continuamente le están enviando energía e información a los seres humanos para que comprendan los aprendizajes de las experiencias que están viviendo, avancen hacia la iluminación y crezcan espiritualmente.
Mientras que se realizan las terapias las personas pueden percibir contactos físicos, halos de luz, colores, aromas u otras formas de energía que parecen ser reales, o de esta dimensión y que no pueden ser explicados fácilmente. Pueden sentir que la energía se incrementa, que se mueve y que va cambiando de un lugar a otro del cuerpo, y el que está recibiendo la terapia, también puede sentir que está como más liviano o que está volando. Las personas que son muy sensibles pueden advertir la presencia y las imágenes de sus seres queridos, así como la de ángeles, santos y demás seres de elevada consciencia que se acercan para ayudar con la sanación.
Cuando los terapeutas van acumulando experiencia con el Reiki o con otras terapias de este tipo, canalizan el amor de Dios con más facilidad y los resultados de las sanaciones que asisten mejoran progresivamente. No se puede olvidar que Dios es el que sana, y que el Maestro que realiza una terapia Reiki solamente ayuda canalizando el amor divino.
Los Maestros ascendidos y los seres de luz están disponibles en todo momento y lugar para ayudarles a las personas a que canalicen el amor divino para que se sanen a sí mismas y para que asistan a otros con sus procesos de sanación.
