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Sanación · 25 de agosto de 2026 · 11 min de lectura

Reiki como acompañamiento en procesos oncológicos

Por Uber Puerta · Publicado el

El Reiki no trata el cáncer ni influye en el tratamiento. Sí puede acompañar el miedo y el cansancio. Léelo antes de decidir y habla con tu oncólogo.

Reiki como acompañamiento en procesos oncológicos

El Reiki no trata el cáncer. No reduce un tumor, no mejora la respuesta a la quimioterapia, no influye en la remisión ni en la supervivencia. Lo que puede acompañar es lo de alrededor: el miedo, el cansancio, las noches largas. Siempre junto al tratamiento oncológico y con el conocimiento del equipo que lo lleva.

Este artículo es el más delicado que he escrito para este sitio. Voy a intentar decirlo todo con la mayor claridad posible.

Quién suele escribirme cuando hay un diagnóstico

Casi nunca escribe el paciente.

Escribe la hija. El esposo. La hermana que vive en otra ciudad y no puede hacer nada desde allá. Personas que llevan semanas en salas de espera, aprendiendo palabras que nunca quisieron aprender, y que en algún momento de la madrugada abren el teléfono y buscan si hay algo más que puedan hacer.

Ese impulso lo entiendo y lo respeto profundamente. Es amor buscando dónde ponerse.

Y precisamente porque entiendo de dónde viene, tengo que ser muy honesto con lo que sigue. En un momento así, una promesa exagerada no es solo una falta de rigor: es un abuso.

Lo que el Reiki no puede hacer aquí

Lo digo de entrada, sin rodeos, porque es lo primero que necesitas saber:

  • El Reiki no actúa sobre el tumor.
  • No sustituye la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía, la inmunoterapia ni ningún tratamiento indicado por el oncólogo.
  • No mejora la respuesta al tratamiento ni cambia un pronóstico.
  • No influye en la remisión ni en la supervivencia.
  • No diagnostica nada, ni detecta nada, ni sabe "dónde está el problema".
  • No es motivo para retrasar, reducir o suspender ningún tratamiento. Nunca.

Si alguna vez lees o escuchas lo contrario, ya sabes lo que tienes delante. Volveré sobre esto más adelante, porque es la parte más importante del artículo.

Entonces, ¿qué sí puede aportar?

Un proceso oncológico no es solo la enfermedad. Es también todo lo que la rodea, y eso ocupa muchísimo espacio en la vida de una persona.

Es el insomnio de la noche anterior al control. Es el cuerpo agotado que ya no reconoces. Es la sensación de haberte convertido en un calendario de citas. Es la boca seca del miedo antes de un resultado.

Ahí es donde una sesión de Reiki puede tener un lugar pequeño y honesto:

  • Un rato de quietud en el que no hay que decidir nada ni responder a nadie.
  • Contacto amable, en un cuerpo que últimamente solo ha sido tocado para ser examinado o pinchado.
  • Una sensación de calma que muchas personas describen durante y después de la sesión.
  • Descanso. A veces la gente simplemente se duerme, y eso ya vale.
  • Compañía sin exigencia. Nadie te pregunta cómo vas ni te pide que seas fuerte.
  • La experiencia de ser cuidado, no tratado.

No es poco. Tampoco es una cura. Es exactamente lo que es.

Lo que el Reiki NO haceLo que sí puede acompañar
Actuar sobre el tumorEl miedo antes de un control
Sustituir un tratamiento oncológicoLas noches en que no llega el sueño
Cambiar un pronósticoEl cansancio que deja el tratamiento
Reducir efectos secundarios de forma demostradaLa sensación de estar solo en el proceso
Diagnosticar o "detectar" algoLa necesidad de un rato de calma
Justificar aplazar una cita médicaEl agotamiento de quien acompaña

Esa última fila importa más de lo que parece. Los cuidadores se rompen en silencio, y casi nadie les pregunta.

Lo que dice la evidencia, con sus límites

Aquí no voy a adornar nada.

El NCCIH, el centro de salud complementaria de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, es explícito: el Reiki no ha demostrado claramente ser eficaz para ningún propósito relacionado con la salud, y tampoco ha mostrado tener efectos dañinos. Puedes leerlo directamente en nccih.nih.gov/health/reiki.

La revisión Cochrane de Joyce y Herbison (2015, CD006833) analizó el Reiki en ansiedad y depresión. Encontró solo tres ensayos aleatorizados, con unos 62 participantes en total. Su conclusión fue que no hay pruebas suficientes para saber si el Reiki es útil. Tres ensayos y sesenta y dos personas no permiten concluir nada sólido, ni a favor ni en contra.

El metaanálisis de Liu y colaboradores (2025, Systematic Reviews 14:72) reunió 11 ensayos y 661 participantes, y encontró una mejora pequeña pero estadísticamente significativa en calidad de vida (SMD = 0,28; IC 95 % 0,01–0,56). La heterogeneidad entre estudios fue alta (I² = 65,1 %), lo que obliga a leer el resultado con prudencia. Los subgrupos con mejor resultado fueron los de ocho o más sesiones y sesiones de sesenta minutos o más.

El metaanálisis de Demir Doğan (2018), sobre dolor, encontró una señal positiva, también con limitaciones metodológicas reconocidas.

La síntesis honesta es esta: hay evidencia de calidad limitada de mejoras pequeñas en calidad de vida, relajación y percepción del dolor y la ansiedad. No hay ninguna evidencia de efecto sobre una enfermedad oncológica. Ninguna. Y hay acuerdo amplio en que es una práctica segura mientras no reemplace el tratamiento médico.

Si quieres el detalle completo de lo que dice y no dice la investigación, lo desarrollé en este artículo sobre la evidencia.

Por qué muchos centros oncológicos ofrecen terapias complementarias

Esto genera confusión, así que conviene aclararlo.

Es cierto que muchos centros oncológicos ofrecen programas de terapias integrativas o cuidados de soporte, y que en algunos se incluyen prácticas como el Reiki, el masaje o la meditación. Pero fíjate bien en el marco.

No se ofrecen como tratamiento del cáncer. Se ofrecen dentro de los cuidados de soporte: el conjunto de medidas destinadas a que la persona esté lo más cómoda posible mientras recibe el tratamiento que sí actúa sobre la enfermedad.

Es la misma lógica de este artículo. Acompañar el proceso, no tratarlo.

La señal de alarma más grave de este oficio

Voy a decirlo tan claro como sé.

Si alguien te ofrece curar el cáncer con energía, sal de ahí.

No lo discutas, no le des una segunda oportunidad, no pienses que quizá exageró al hablar. Es la señal de alarma más grave que existe en este trabajo, y no admite matices.

Lo mismo vale para cualquier variante:

  • "Con esto no vas a necesitar la quimio".
  • "El cáncer es emocional, si sueltas eso se va".
  • "Deja ese tratamiento, te está intoxicando".
  • "Yo he visto tumores desaparecer".
  • "Necesitas diez sesiones, y pagarlas por adelantado".

Cada una de esas frases puede costar una vida. Y cuando la dicen, la dicen a alguien que está asustado y que haría cualquier cosa. Por eso es tan grave.

Ningún terapeuta de Reiki tiene competencia para opinar sobre tu tratamiento oncológico. Ninguno. Yo tampoco. Si tienes dudas sobre cómo distinguir a quien trabaja con seriedad, escribí una guía sobre cómo elegir terapeuta.

Por qué tu equipo médico tiene que saberlo

Hay una idea que circula y que es equivocada: la de que "mejor no le digo al doctor, porque no lo va a entender".

Cuéntaselo. Siempre. Por tres razones.

La primera es de seguridad. Tu oncólogo necesita el cuadro completo de lo que estás haciendo. El Reiki no introduce sustancias en tu cuerpo, pero muchas personas que llegan a las terapias complementarias también están tomando suplementos, infusiones o productos naturales, y ahí sí puede haber interacciones reales con el tratamiento. Esa conversación tiene que existir.

La segunda es práctica. Hay días del ciclo de tratamiento en los que una persona está para muy poco. Tu equipo puede decirte si el momento que elegiste tiene sentido.

La tercera es de fondo. Si necesitas ocultarle algo a tu médico, algo no está bien en ese algo. Lo que se hace con transparencia se sostiene.

Sobre la relación entre el Reiki y los fármacos —y sobre por qué nunca es motivo para tocar una pauta— hablo en detalle en Reiki y medicación. Y sobre el acompañamiento en cirugías y procedimientos, en Reiki e intervenciones médicas.

Cuándo consultar sin esperar

  • Fiebre, dolor nuevo o intenso, sangrado, o cualquier síntoma que te asuste.
  • Un cambio de ánimo profundo o sostenido: la angustia y la depresión en un proceso oncológico se tratan, y se tratan bien.
  • Si aparece la idea de dejar el tratamiento. Habla con tu oncólogo ese mismo día.

Cómo es una sesión de acompañamiento en mi consulta

Antes de agendar pregunto en qué punto del proceso estás y si tu equipo médico lo sabe. Si no lo sabe, la primera tarea es contárselo.

La sesión se adapta entera a la persona.

Si hay cansancio, no hay camilla: se hace sentado, en un sillón, con una manta encima. Si hay un puerto, un catéter, una zona operada o piel sensible por radioterapia, no se toca esa zona. Nada de contacto sobre apósitos ni dispositivos. Si el contacto físico incomoda, trabajo con las manos a unos centímetros, sin tocar.

La duración la marca el cuerpo. Media hora está bien. Veinte minutos están bien. Si alguien se duerme, lo dejo dormir y ahí se acabó la sesión.

En Medellín he acompañado a personas que llegaron directamente desde una cita de control, todavía con la manilla del hospital puesta, y a familiares que agendaron para el paciente y terminaron pidiendo una sesión para ellos mismos. Esa segunda escena la he visto muchas veces. En Santa Elena, con el bosque de niebla alrededor y el ruido de la ciudad lejos, algunas familias han venido juntas simplemente a estar un rato en silencio.

No prometo nada. No hablo del tumor. No interpreto síntomas. No opino sobre el tratamiento. Y si alguien llega buscando una alternativa a la medicina, esa conversación la tenemos antes de que se recueste, no después.

También puede hacerse a distancia, que a veces es lo único posible cuando alguien está hospitalizado o sin fuerzas para salir.

Preguntas frecuentes

¿El Reiki puede ayudar con los efectos secundarios de la quimioterapia? No hay evidencia que permita afirmarlo. Lo que sí describen muchas personas es una sensación de calma y un mejor descanso después de una sesión, y eso puede hacer más llevadero un día difícil. Cualquier efecto secundario del tratamiento —náuseas, dolor, fiebre, llagas— se consulta con el equipo oncológico, que tiene medidas concretas para cada uno.

¿Puedo recibir Reiki el mismo día de la quimioterapia? Es una pregunta para tu equipo médico, no para tu terapeuta. Ellos conocen tu ciclo y saben cómo sueles reaccionar. Muchas personas prefieren los días previos o los intermedios, cuando hay algo más de energía. Si te dicen que ese día descanses, descansa.

Mi familiar no quiere recibir Reiki. ¿Insisto? No. El libre albedrío de la persona manda siempre, y en un proceso oncológico esa autonomía es especialmente valiosa, porque ya hay demasiadas cosas que se deciden por él. Ofrece una vez, con calma, y acepta la respuesta. Si dice que no, quizá lo que necesita es otra cosa: que te sientes a su lado sin hablar.

¿Sirve el Reiki a distancia si está hospitalizado? Se puede hacer, y en la práctica es a veces la única vía. Se acuerda una hora, la persona descansa donde esté y yo trabajo desde la consulta. No requiere hacer nada ni interrumpir ningún cuidado. Lo que no cambia es el marco: acompaña, no trata, y no reemplaza absolutamente nada de lo que se esté haciendo en el hospital.

Soy el cuidador y estoy agotado. ¿Esto es para mí? Sí, y probablemente eres quien menos se lo ha planteado. Acompañar a alguien en un proceso oncológico desgasta de una forma que casi nunca se nombra. Una hora en la que nadie te necesite puede sostener bastante. Si además hay tristeza sostenida, insomnio o angustia, busca también apoyo psicológico: no es debilidad, es mantenimiento.

¿Y si mi familiar está en cuidados paliativos? Ahí el marco es el mismo y quizá más claro que nunca: confort, calma, compañía. Se trabaja muy suave, muy corto, y siempre con el equipo de paliativos informado, porque son ellos quienes conocen el estado y las indicaciones. Si el proceso avanza hacia la despedida, sobre el después escribí en Reiki para el duelo.


Aviso

La información de este artículo tiene fines educativos y no reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de la salud. El Reiki es una práctica complementaria: acompaña, no sustituye. Si estás en tratamiento médico o psicológico, continúalo y consulta a tu profesional tratante antes de incorporar cualquier terapia complementaria.


Si estás acompañando a alguien y no sabes si esto encaja en su momento, escríbeme por WhatsApp al +57 314 811 7561. Lo hablamos con calma y sin compromiso, y si lo que necesitan es otra cosa, te lo diré.

Namasté.

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Escrito por

Sananda Reiki

Acompañamiento espiritual y terapias de Reiki en Medellín y online.

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