Una primera sesión de Reiki dura entre 60 y 90 minutos. Conversamos unos minutos, te recuestas vestido en una camilla y yo apoyo las manos suavemente sobre tu cuerpo o las sostengo a pocos centímetros. No hay masaje, no hay presión, no tienes que hacer nada. La mayoría de las personas describe calor, un peso agradable y calma.
¿Qué pasa exactamente en una primera sesión?
La primera vez casi siempre llega con una mezcla de curiosidad y reserva. Es sano que sea así.
Una sesión de Reiki no se parece a una consulta médica ni a un masaje. Es un rato de quietud sostenida en el que otra persona se pone a disposición como canal para que la energía vital circule con más soltura por tu cuerpo.
Yo no hago nada espectacular. Me quedo quieto, escucho y acompaño. Eso, que parece poco, es lo que muchas personas no reciben en semanas.
En la práctica, el orden es casi siempre el mismo: conversación, acomodo, imposición de manos, cierre y unos minutos para volver.
Antes de llegar: cómo prepararte (es menos de lo que crees)
No hace falta ayunar, ni meditar antes, ni leer nada. Tampoco necesitas creer en el Reiki para recibirlo.
Lo único que ayuda de verdad es esto:
- Ropa cómoda, preferiblemente sin cinturones rígidos ni cuellos apretados.
- Comer ligero un par de horas antes, para no llegar ni con hambre ni pesado.
- Llegar con diez minutos de margen. Sentarse un momento antes de empezar cambia toda la sesión.
- Ir al baño antes. Suena trivial y no lo es: hora y media es mucho rato.
- Si tomas medicación, tómala con normalidad. El Reiki no interfiere con tus tratamientos ni los reemplaza.
Y una cosa más: no vengas con la tarea de "relajarte bien". Esa exigencia es justo lo que impide relajarse.
La conversación inicial: qué te voy a preguntar
Los primeros diez o quince minutos hablamos. No es un interrogatorio ni una historia clínica: yo no diagnostico ni pretendo hacerlo.
Suelo preguntar tres cosas. Qué te trajo. Cómo duermes. Y qué te gustaría que estuviera distinto dentro de un mes.
Esa tercera pregunta es la que más silencios largos produce. Casi nadie la ha pensado.
También pregunto si estás en tratamiento médico o psicológico, si tomas medicación y si hay algo reciente —una cirugía, un duelo, un embarazo— que deba conocer. No para cambiar nada de tu tratamiento, sino para acompañar con cuidado y para saber si hay zonas del cuerpo donde conviene trabajar sin contacto.
Aquí puedes decirme también qué no quieres. Si prefieres que no te toque los pies, o la cabeza, o que no haya contacto en absoluto, se dice y ya está. Tu libre albedrío manda desde el minuto uno.
La sesión paso a paso
Esta es la estructura habitual de una sesión de 75 minutos. Los tiempos son aproximados: cada persona pide un ritmo distinto.
| Momento | Duración aproximada | Qué ocurre |
|---|---|---|
| Conversación inicial | 10–15 min | Hablamos de lo que te trae y de cómo prefieres recibir |
| Acomodo | 3–5 min | Te recuestas vestido, boca arriba, con manta y almohada bajo las rodillas |
| Apertura y armonización | 5 min | Silencio, respiración, primeras posiciones sobre cabeza y hombros |
| Imposición de manos | 35–45 min | Recorrido por posiciones del cuerpo, con o sin contacto |
| Cierre | 5 min | Manos en los pies, retorno, unos golpes suaves de presencia |
| Volver | 5–10 min | Te incorporas despacio, tomas agua, hablamos si lo necesitas |
Durante el recorrido puede haber música muy suave o silencio. Si prefieres silencio, dilo.
Puedes tener los ojos abiertos o cerrados. Puedes hablar si te nace, aunque casi nadie lo hace después de los primeros minutos.
Puedes quedarte dormido. Pasa mucho y no arruina nada.
¿Tengo que quitarme la ropa? ¿Me van a tocar?
No te quitas nada. El Reiki se recibe vestido, siempre. Solo se quitan los zapatos y, si molestan, el reloj y los accesorios metálicos.
El contacto, cuando lo hay, es un apoyo quieto de las manos: hombros, cabeza, esternón, abdomen, rodillas, pies. Sin presión, sin deslizamiento, sin manipulación de tejidos. No es masaje.
Y el contacto es opcional. Trabajar con las manos a pocos centímetros del cuerpo es igual de válido, y con algunas personas es lo que corresponde desde el primer día.
Nunca hay contacto en zonas íntimas ni en el pecho de una mujer. Si alguna vez un terapeuta te lo propone, esa sesión se termina ahí.
Si estas preguntas te rondan y te da pudor hacerlas en voz alta, escribí un artículo entero solo para eso: las dudas que nadie se atreve a preguntar.
¿Qué se siente durante la sesión?
Lo más frecuente es calor en las manos del terapeuta, una sensación de peso agradable, hormigueo leve, la respiración que se hace más lenta sola.
Algunas personas ven colores con los ojos cerrados. Otras sienten oleadas de emoción sin motivo claro. Otras, simplemente, se duermen.
Y hay quien no siente casi nada la primera vez. Eso no significa que la sesión no haya servido. Significa que tu sistema nervioso estaba ocupado en otra cosa, o que tu manera de recibir es más callada.
Lo desarrollo con más detalle en qué se siente en una sesión de Reiki.
Lo que veo en la consulta
Hay un momento que se repite tanto que ya lo espero.
Ocurre entre el minuto quince y el veinte, casi siempre cuando mis manos están en los hombros. La persona suelta un suspiro largo, de esos que no se deciden, y los hombros bajan un par de centímetros. A veces se le mueve la mandíbula. A veces aparecen lágrimas sin llanto, apenas humedad en los ojos.
Muchas personas me dicen después la misma frase, con distintas palabras: "no sabía que estaba tan tenso".
En Medellín eso tiene un contexto. Llegan de una moto, de un trancón en la 33, de una jornada de reuniones encadenadas. En Santa Elena pasa distinto: la gente sube por la carretera entre niebla y ya llega medio abierta, con el ruido de la ciudad mil metros más abajo. El bosque hace media sesión antes de que yo ponga una mano.
El cierre y los minutos de después
Los últimos minutos son parte de la terapia, no un trámite.
Termino con las manos en los pies. Es una manera de decirle al cuerpo que vuelva a apoyarse, que ya estás aquí otra vez.
Después te incorporas despacio, sentado un momento en el borde de la camilla antes de ponerte de pie. Muchas personas se marean un poco si se levantan de golpe.
Tomas agua. Y si quieres contar algo, lo cuentas; si no, tampoco pasa nada. Algunas de las mejores sesiones terminan sin una sola palabra.
Lo que ocurre en las 24 o 48 horas siguientes —cansancio, sed, sueño profundo, a veces una emoción que aparece tarde— lo cuento en qué puede pasar después de una sesión.
¿Y si no siento nada? ¿Y si me da risa?
Las dos cosas pasan y ninguna es un problema.
Si no sientes nada, no fuerces. El cuerpo no rinde examen. A veces la primera sesión sirve sobre todo para que el sistema nervioso aprenda que ese lugar es seguro, y lo demás llega en la segunda o la tercera.
Si te da risa, ríete. La risa nerviosa es una descarga como cualquier otra. He acompañado sesiones que empezaron en carcajada y terminaron en un silencio hondo.
Lo que nunca voy a hacer es interpretarte. Si lloras, no te voy a decir qué significa tu llanto. Eso lo sabes tú, o lo sabrás.
¿Cuánto dura, cuánto cuesta y cómo se agenda?
Una primera sesión suele necesitar 75 o 90 minutos porque incluye la conversación inicial. Las siguientes pueden ser de 60.
Sobre precio: en Medellín, los terapeutas listados en directorios profesionales publican tarifas que van aproximadamente de 50.000 a 220.000 COP por sesión, y varios centros anuncian alrededor de 130.000 a 150.000 COP por una hora. Es un rango de mercado observado, no una tarifa nuestra. La tarifa vigente de Sananda Reiki te la digo por WhatsApp antes de que agendes, sin compromiso.
Cuántas sesiones tiene sentido hacer es otra conversación, y merece honestidad: la trato entera en ¿cuántas sesiones de Reiki necesito?.
Si quieres ver cómo trabajamos antes de decidir, la página de la terapia Sananda Reiki lo explica con calma.
Una nota necesaria sobre expectativas
El Reiki es una práctica complementaria de relajación y acompañamiento. No es un tratamiento médico y no ocupa el lugar de ninguno.
La evidencia disponible es limitada y honesta: el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, a través del NCCIH, señala que el Reiki no ha demostrado claramente ser eficaz para ningún propósito de salud concreto, y que tampoco ha mostrado efectos dañinos.
Yo lo digo así en la consulta: vienes a un rato de calma sostenida, no a una promesa. Si alguien te promete curación, desconfía.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ir si nunca he meditado ni sé nada de energía? Sí. La mayoría de las personas que llegan por primera vez no ha meditado nunca. No necesitas técnica, ni vocabulario, ni una creencia previa. Solo necesitas poder recostarte un rato y permitir. Si te resulta más cómodo pensarlo como una hora de descanso profundo acompañado, piénsalo así: funciona igual.
¿Puedo llevar a alguien conmigo? Puedes venir acompañado y esa persona puede esperar cerca, pero la sesión se recibe a solas. La presencia de un tercero en la sala cambia lo que uno se permite sentir. La excepción son niños pequeños o personas que necesitan apoyo, donde el acompañante se queda en silencio en un rincón.
¿Qué pasa si me quedo dormido toda la sesión? Nada malo. Dormirse es una de las respuestas más comunes, sobre todo si llegas con déficit de sueño acumulado. El cuerpo toma lo que necesita. Muchas personas que se duermen son las que después describen el descanso más profundo esa noche.
¿Puedo pedir que no me toquen en absoluto? Sí, y no tienes que explicar por qué. Se trabaja igual con las manos a pocos centímetros del cuerpo. Para personas con historia de dolor físico, hipersensibilidad táctil o experiencias difíciles con el contacto, esta es la forma habitual de empezar y es completamente válida.
¿Puedo hacer una sesión si estoy en tratamiento psicológico o psiquiátrico? Sí, siempre que continúes tu tratamiento y se lo comentes a tu profesional tratante. El Reiki acompaña, no reemplaza. Si estás atravesando una crisis aguda, lo primero es tu equipo de salud; el acompañamiento energético puede sumarse después, cuando el terreno esté sostenido.
¿Se puede hacer la primera sesión a distancia? Se puede, y muchas personas empiezan así por vivir fuera de Medellín. Aun así, cuando es posible, sugiero que la primera sea presencial: el encuentro cara a cara facilita la conversación inicial y ayuda a que después el trabajo a distancia se sostenga mejor.
Si después de leer esto sientes que quieres probar, escríbenos por WhatsApp al +57 314 811 7561 o desde la página de contacto. Conversamos sin compromiso y, si tiene sentido, agendamos.
Tu cuerpo sabe sanar. Solo necesita que le recuerdes el camino.
Namasté.
Aviso
La información de este artículo tiene fines educativos y no reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de la salud. El Reiki es una práctica complementaria: acompaña, no sustituye. Si estás en tratamiento médico o psicológico, continúalo y consulta a tu profesional tratante antes de incorporar cualquier terapia complementaria.
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Escrito por
Sananda Reiki
Acompañamiento espiritual y terapias de Reiki en Medellín y online.
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