El Reiki no actúa sobre las demencias, el párkinson, la artrosis ni ninguna otra enfermedad, y no sustituye ningún tratamiento ni control médico. Lo que puede ofrecer a una persona mayor es contacto amable, un rato de calma y compañía sin exigencia, con sesiones más cortas y adaptadas a su cuerpo.
Quién suele agendar esta sesión
Muchas veces no es la persona mayor.
Es un hijo o una hija que vive lejos y llama los domingos. Es una nieta que nota a la abuela más apagada. Es un cuidador que lleva años en la casa y ya no sabe qué más ofrecer.
Y la petición, cuando se dice en voz alta, suele ser bastante concreta: que esté más tranquilo, que duerma algo mejor, que tenga algo distinto en la semana, que alguien lo trate con delicadeza.
Es una petición legítima. También conviene decir de entrada dónde están sus límites.
Lo que el Reiki no hace
Sin rodeos:
- No actúa sobre la enfermedad de Alzheimer ni sobre ningún tipo de demencia. No frena el deterioro cognitivo, no mejora la memoria, no revierte nada.
- No actúa sobre el párkinson, el temblor, la rigidez ni la marcha.
- No trata la artrosis, la osteoporosis, la hipertensión, la diabetes ni ninguna condición crónica.
- No sustituye medicación, controles, fisioterapia ni ayudas técnicas.
- No es motivo para reducir o suspender ningún fármaco.
- No diagnostica nada.
Si alguien le insinúa a tu papá o a tu mamá que con energía va a "recuperar la memoria" o "dejar la pastilla de la tensión", esa persona está haciendo algo grave. Se lo digo así de claro porque en este grupo de edad hay una vulnerabilidad real, y hay quien se aprovecha de ella.
Qué sí puede aportar
Aquí lo importante es no exagerar y tampoco quedarse corto.
Contacto amable. Muchas personas mayores pasan semanas sin que nadie las toque con delicadeza. Las tocan para levantarlas, para bañarlas, para tomarles la presión. Media hora de manos tranquilas sobre los hombros o las manos es una experiencia distinta, y no es un detalle menor.
Un rato de calma. Sin televisión, sin ruido, sin que nadie pida nada.
Descanso. Muchas personas mayores se duermen en la sesión. Perfecto. Que duerman. Si el problema es el sueño de la noche, conviene leer también Reiki para el insomnio.
Compañía sin exigencia. Alguien que se sienta al lado y no pregunta por los achaques, no repasa la lista de medicamentos ni corrige lo que se olvidó.
La sensación de ser cuidado, no atendido. Son dos cosas diferentes y se nota.
Ninguno de esos puntos es un tratamiento. Todos ellos, sumados, pueden mejorar cómo se siente una semana.
La soledad, que no es un diagnóstico pero pesa
Esto lo veo constantemente y creo que merece un apartado propio.
Mucha gente mayor tiene los cuidados médicos razonablemente cubiertos y, sin embargo, pasa la mayor parte del día sin conversación. Los hijos trabajan. Los amigos se fueron muriendo. La casa se quedó grande.
La soledad sostenida se asocia a peor bienestar, y eso no se arregla con una terapia energética. Se arregla con vínculo: visitas, actividades, grupos, un teléfono que suene.
Lo que puede hacer una sesión es ser una hora fija en la semana en la que alguien viene, se sienta, y hay una razón para arreglarse un poco. Muchas veces eso es la mitad del beneficio, y prefiero decirlo que fingir que es otra cosa.
Qué dice la evidencia, con sus límites
Lo cuento tal cual está, porque en este grupo de edad la exageración se convierte fácilmente en abuso.
El NCCIH, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, sostiene que el Reiki no ha demostrado claramente ser eficaz para ningún propósito relacionado con la salud, y que tampoco ha mostrado efectos dañinos: nccih.nih.gov/health/reiki.
La revisión Cochrane (Joyce y Herbison, 2015, CD006833), sobre ansiedad y depresión, encontró solo tres ensayos aleatorizados con unos 62 participantes en total y concluyó que no hay pruebas suficientes.
El metaanálisis de Liu y colaboradores (2025, Systematic Reviews 14:72), con 11 ensayos y 661 participantes, halló una mejora pequeña y estadísticamente significativa en calidad de vida (SMD = 0,28; IC 95 % 0,01–0,56), con heterogeneidad alta (I² = 65,1 %). Los subgrupos con mejor resultado fueron los de ocho o más sesiones y sesiones de sesenta minutos o más, aunque en una persona mayor lo segundo no siempre es realista.
El metaanálisis de Demir Doğan (2018) sobre dolor encontró una señal positiva, con limitaciones metodológicas reconocidas.
Resumido: no hay nada que permita afirmar un efecto sobre una enfermedad. Sí hay evidencia de calidad limitada de mejoras pequeñas en calidad de vida y en la percepción del dolor y la ansiedad, y hay acuerdo amplio en que es una práctica segura mientras no reemplace el tratamiento.
Cómo se adapta la sesión
Esta es la parte práctica.
| Situación | Cómo se adapta |
|---|---|
| Dificultad para subir a una camilla | Sesión sentada, en sillón o silla, con apoyo para los pies |
| Piel frágil o fina | Contacto muy leve o sin contacto, manos a unos centímetros |
| Hematomas, úlceras por presión, heridas | No se toca esa zona; se trabaja a distancia |
| Dolor articular, artrosis | No se moviliza ninguna articulación; nada de presión |
| Problemas de audición | Hablar de frente, despacio, sin gritar; explicar antes de tocar |
| Deterioro cognitivo | Explicaciones cortas, repetidas con calma; acompañante presente |
| Sesión larga incómoda | 20–30 minutos bastan; la sesión termina cuando el cuerpo lo pide |
| Dificultad para desplazarse | Sesión a distancia, o coordinada en su domicilio |
Dos reglas más, que aplico siempre.
Se explica todo antes de tocar. Una mano que aparece sin aviso en el hombro de alguien que oye poco o que está desorientado puede asustar. Se avisa, se espera, se toca.
El acompañante se queda. Si hay deterioro cognitivo, si hay dificultad para expresarse, o simplemente si la persona lo prefiere, el familiar o cuidador permanece en la sala. Eso da seguridad y evita malentendidos.
Medicación múltiple: por qué hay que contarlo
Una persona mayor puede estar tomando cinco, ocho o diez fármacos distintos. Anticoagulantes, antihipertensivos, hipoglucemiantes, analgésicos, algo para dormir.
El Reiki no interactúa farmacológicamente con nada de eso: no se administra ninguna sustancia. Pero la conversación tiene que existir igual, por dos motivos.
El primero es que ese cuadro de medicación explica cosas de la sesión. Un mareo al levantarse de la camilla puede tener que ver con un antihipertensivo, no con "la energía moviéndose". Conviene saberlo para actuar bien: levantarse despacio, dar tiempo, avisar.
El segundo es más importante. Ninguna sesión, ninguna sensación de mejoría y ningún terapeuta son motivo para tocar una pauta farmacológica. Solo el médico prescriptor cambia una dosis. Desarrollé esto entero en Reiki y medicación, y en el caso de un adulto mayor polimedicado la regla es aún menos negociable.
Cuándo hablar con el médico
Siempre conviene contarle al médico tratante que se está recibiendo Reiki. Y hay situaciones en las que hay que consultar sin esperar a la próxima cita:
- Una caída, aunque parezca leve y aunque no duela en el momento.
- Confusión nueva o desorientación repentina, que en personas mayores puede tener causas médicas agudas y tratables.
- Dolor nuevo o que cambia, en el pecho, en la espalda o en cualquier parte.
- Un cambio marcado en el ánimo, el apetito o el sueño.
- Cualquier herida o úlcera en la piel.
La regla que le repito a las familias es simple: si dudas entre llamar al médico o esperar, llama.
Cómo es una sesión con una persona mayor en mi consulta
Empiezo preguntando dos cosas: cómo prefiere que le hable —y aquí sí uso el usted, porque a mucha gente mayor el tuteo de un desconocido le resulta descortés— y qué le molesta del cuerpo hoy.
Casi nunca uso camilla. Se hace en un sillón, con los pies apoyados y una manta encima, porque muchas personas mayores tienen frío incluso en Medellín. La sesión dura entre veinte y treinta minutos.
Trabajo sobre todo en manos, hombros y cabeza, y con muy poca presión. En manos con artrosis, ni un gramo de presión: solo apoyo. Sobre el dolor persistente y lo que una sesión puede y no puede acompañar, escribí en Reiki para el dolor crónico; el marco general de cómo trabajo está en la página de la terapia.
Lo que más me ha llamado la atención en estos años es cuánta gente habla. Personas que llegan calladas y a los diez minutos están contando su vida: el pueblo del que salieron, un hermano que murió hace cuarenta años, la casa que vendieron. No hago nada especial para provocarlo. Simplemente hay alguien sentado ahí sin prisa, y eso escasea.
En Santa Elena he acompañado a algún adulto mayor que subió con su familia el fin de semana. El aire frío y el olor a monte hacen algo que ninguna técnica hace.
Y si desplazarse es complicado, la modalidad a distancia existe y no exige nada: la persona descansa en su cama o su sillón, en su casa.
Preguntas frecuentes
¿El Reiki puede ayudar a mi mamá que tiene demencia? No actúa sobre la demencia ni sobre su evolución, y quiero ser muy claro en eso. Lo que a veces se observa es que un rato de contacto tranquilo resulta agradable y que la persona se queda más calmada un rato. La sesión debe ser corta, con explicaciones sencillas y un familiar presente. Todo el manejo de la enfermedad sigue en manos del equipo médico.
¿Es seguro si toma anticoagulantes o muchos medicamentos? Sí, en el sentido de que no se administra ninguna sustancia y no hay interacción farmacológica posible. Lo que sí hace falta es que el terapeuta conozca la situación para adaptar la sesión —piel frágil, riesgo de hematomas, mareos al incorporarse— y que el médico tratante sepa que se está recibiendo. La medicación no se toca por ningún motivo.
Mi papá vive solo y casi no sale. ¿Esto le sirve? Puede ser un buen rato en la semana y una razón para recibir a alguien, y eso ya vale. Pero sería deshonesto venderlo como solución a la soledad. Lo que más ayuda ahí es vínculo sostenido: visitas frecuentes, un grupo, una actividad, alguien que llame. La sesión puede ser una pieza pequeña de ese conjunto, no el conjunto. Y si detrás hay una pérdida reciente, quizá sea más útil Reiki para el duelo.
¿Se puede hacer en la casa o en un hogar geriátrico? En domicilio se puede coordinar. En una institución hace falta el permiso de la dirección y del equipo de salud del centro, y respetar sus normas y horarios. Nunca se hace nada a espaldas del personal que cuida a la persona.
¿Cuánto debe durar una sesión para un adulto mayor? Menos de lo que la gente supone. Veinte o treinta minutos suelen ser suficientes, y a veces menos. Estar mucho rato en la misma posición cansa e incomoda, sobre todo con dolor articular. Prefiero una sesión corta y buena que una larga que haya que aguantar.
Aviso
La información de este artículo tiene fines educativos y no reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de la salud. El Reiki es una práctica complementaria: acompaña, no sustituye. Si estás en tratamiento médico o psicológico, continúalo y consulta a tu profesional tratante antes de incorporar cualquier terapia complementaria.
Si estás pensando en esto para tu mamá, tu papá o alguien a quien cuidas, escríbeme por WhatsApp al +57 314 811 7561. Te digo con honestidad si tiene sentido en su situación.
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Escrito por
Sananda Reiki
Acompañamiento espiritual y terapias de Reiki en Medellín y online.
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