El Reiki no acelera la cicatrización, no previene complicaciones, no reduce el riesgo quirúrgico y no sustituye ninguna indicación de tu equipo médico. Lo que sí puede acompañar es el miedo de los días previos y el descanso de los días siguientes, siempre con el conocimiento de quienes te operan.
Quién pregunta esto, y cuándo
La consulta llega casi siempre en dos momentos.
Uno es la semana antes. Alguien tiene fecha de cirugía, ha firmado un consentimiento, ha leído la lista de riesgos, y no duerme. A veces escribe la propia persona. Muchas veces escribe la pareja, o la hija, que ve el miedo y no sabe qué hacer con él.
El otro momento es después. La cirugía salió bien, la recuperación va según lo previsto, y sin embargo el ánimo está por el suelo. El cuerpo cansado, la casa en pausa, la paciencia agotada.
Son dos situaciones distintas y merecen respuestas distintas. Pero antes hay que decir lo mismo en las dos.
Lo que el Reiki no hace en una cirugía
Sin rodeos:
- No acelera la cicatrización de una herida.
- No previene infecciones, sangrados, trombosis ni ninguna otra complicación.
- No reduce el riesgo quirúrgico ni el riesgo anestésico.
- No sustituye analgesia, antibióticos, profilaxis ni ninguna indicación posoperatoria.
- No reemplaza la fisioterapia ni la rehabilitación, cuando están indicadas.
- No es motivo para saltarse un control, una curación o un medicamento.
Si un terapeuta te sugiere que con Reiki "vas a necesitar menos calmantes" o que "te vas a recuperar en la mitad de tiempo", te está diciendo algo que no puede sostener.
Todo lo que un cirujano te indique va por delante de cualquier terapia complementaria. Sin excepción y sin negociación.
Qué puede aportar antes de entrar a quirófano
Los días previos a una cirugía tienen una textura particular. Hay listas, ayunos, exámenes, papeles. Y por debajo de todo eso, casi siempre, hay miedo.
Miedo a la anestesia. Miedo a lo que encuentren. Miedo a no despertar, que la gente rara vez dice en voz alta pero que aparece a las tres de la mañana.
Una sesión ahí no cambia nada de lo médico. Puede, eso sí, ofrecer un rato de calma en una semana que no la tiene. Muchas personas describen que salieron de la sesión con el cuerpo más suelto y durmieron mejor esa noche.
Eso es lo que hay. Ni más, ni menos.
Si el miedo es intenso, persistente o te está impidiendo funcionar, esa conversación es con tu médico o con un psicólogo. La ansiedad preoperatoria se puede abordar con herramientas concretas. Sobre esto escribí también en Reiki para la ansiedad.
Y después: descanso, calma y paciencia con los tiempos
El postoperatorio tiene una parte de la que casi nadie advierte: el aburrimiento y el desánimo.
Una persona activa que lleva doce días en un sofá, dependiendo de otros para cosas básicas, suele llegar a un punto bajo alrededor de la segunda semana. No es una complicación médica. Es humano.
Ahí una sesión adaptada puede aportar tres cosas modestas: un rato de quietud, contacto amable lejos de la zona intervenida, y la sensación de que alguien te está cuidando a ti y no solo a la herida.
Sobre el dolor conviene ser preciso. La evidencia sobre Reiki y percepción del dolor es limitada, y en ningún caso justifica reducir analgesia. Si el dolor aumenta, cambia de carácter o no cede con lo que te formularon, eso se consulta. Punto.
Las reglas que no se negocian
Esta es la parte práctica y la más importante del artículo.
| Situación | Qué se hace | Qué NO se hace |
|---|---|---|
| Herida quirúrgica reciente | Trabajar lejos de la zona, sin contacto | Poner las manos sobre la herida |
| Apósitos, vendajes, puntos | Dejarlos exactamente como están | Levantarlos, ajustarlos o mirarlos |
| Drenajes, sondas, vías, puertos | Mantener distancia; sesión corta y sentada | Tocarlos, moverlos o trabajar encima |
| Yeso, férula o inmovilización | Trabajar en zonas libres | Manipular o retirar nada |
| Dolor que aumenta | Detener la sesión y avisar al médico | Interpretarlo como "movimiento de energía" |
| Fiebre, enrojecimiento, secreción | Suspender y consultar ese mismo día | Esperar a ver si se pasa |
Añado tres reglas más, en lenguaje llano:
Nadie que no sea personal sanitario toca una herida. Ni para limpiarla, ni para mirarla, ni para "sentir la energía". Un terapeuta de Reiki no tiene competencia para evaluar una cicatriz.
Si algo te resulta raro, dilo en el momento. Una molestia, una postura incómoda, un contacto que no quieres. La sesión se detiene y se ajusta.
Ante la duda, se pospone. No pasa nada por esperar una semana más. Ninguna sesión es urgente.
He desarrollado el marco completo de trabajo alrededor de procedimientos médicos en Reiki e intervenciones médicas, que es la página donde explico cómo coordino este tipo de acompañamiento.
Qué dice la evidencia, con sus límites
Aquí toca la misma honestidad de siempre.
El NCCIH, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, sostiene que el Reiki no ha demostrado claramente ser eficaz para ningún propósito de salud, y que tampoco ha mostrado efectos dañinos. Está publicado en nccih.nih.gov/health/reiki.
La revisión Cochrane (Joyce y Herbison, 2015, CD006833), centrada en ansiedad y depresión, encontró solo tres ensayos aleatorizados con unos 62 participantes en total, y concluyó que no hay pruebas suficientes para saber si el Reiki es útil.
El metaanálisis de Liu y colaboradores (2025, Systematic Reviews 14:72), con 11 ensayos y 661 participantes, encontró una mejora pequeña y estadísticamente significativa en calidad de vida (SMD = 0,28; IC 95 % 0,01–0,56), con heterogeneidad alta entre estudios (I² = 65,1 %). Los mejores resultados aparecieron en subgrupos con ocho o más sesiones y sesiones de sesenta minutos o más.
El metaanálisis de Demir Doğan (2018) sobre dolor encontró una señal positiva, con limitaciones metodológicas reconocidas por la propia autora.
Traducido a este contexto: no hay nada que permita afirmar que el Reiki mejora un resultado quirúrgico. Sí hay evidencia limitada de mejoras pequeñas en bienestar y percepción del dolor y la ansiedad, y hay acuerdo amplio en que es una práctica segura mientras no reemplace el tratamiento.
Qué contarle a tu equipo médico
Cuéntaselo antes de la cirugía, no después.
No porque el Reiki interfiera con algo —no introduce sustancias ni actúa sobre el cuerpo de forma medible—, sino por dos razones muy concretas.
La primera: quien te opera necesita saber todo lo que estás haciendo, y esa costumbre de contarlo todo te protege el día que sí haya algo relevante. Mucha gente que llega a terapias complementarias también toma suplementos, infusiones o productos naturales. Algunos de esos sí pueden afectar la coagulación o interactuar con la anestesia. Esa conversación tiene que existir sí o sí.
La segunda: tu cirujano puede decirte cuándo tiene sentido retomar una sesión con contacto. Depende del tipo de intervención, de la zona y de cómo vaya la cicatrización. Esa fecha la pone él, no yo.
Sobre por qué el Reiki nunca es motivo para tocar una pauta farmacológica, hablo en detalle en Reiki y medicación. Y las situaciones en las que conviene esperar están en contraindicaciones.
Cómo adapto una sesión antes o después de una cirugía
Antes de agendar pregunto qué intervención es, cuándo, y si tu equipo médico está al tanto.
En el preoperatorio la sesión es bastante normal: camilla, ropa puesta, unos cuarenta y cinco minutos, trabajo suave. Si hay mucha ansiedad, la acorto y le doy más espacio a la conversación previa.
En el postoperatorio cambia todo. No hay camilla si subirse cuesta: se hace sentado, en un sillón, con cojines. La duración baja a veinte o treinta minutos. Trabajo en manos, pies, hombros y cabeza, siempre lejos de la zona intervenida, y en muchos casos sin contacto, con las manos a unos centímetros.
En mi consulta de Medellín he acompañado a personas que llegaron con un cabestrillo y a otras que vinieron tres días antes de una cirugía programada, solo para poder dormir esa noche. Recuerdo bien la escena repetida de alguien que se sienta, respira hondo por primera vez en toda la semana y dice: "no había parado". A veces esa frase es todo lo que ocurre en la sesión, y es suficiente.
Si moverse es difícil, existe la modalidad a distancia, que no exige desplazarse ni interrumpir ningún cuidado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo esperar después de una cirugía para recibir Reiki? No hay una regla general, porque depende de la intervención. Lo razonable es preguntarle a tu cirujano en el control posoperatorio. Muchas personas empiezan con sesiones muy cortas y sin contacto cuando ya están en casa y estables, y dejan las sesiones normales para cuando la herida esté cerrada y el médico lo autorice.
¿El Reiki ayuda a cicatrizar más rápido? No hay evidencia de eso y no se lo voy a afirmar. La cicatrización depende de tu estado general, de la técnica quirúrgica, de la nutrición, del cuidado de la herida y de factores que ni tú ni yo controlamos. Lo que puede acompañar una sesión es el descanso y el ánimo durante ese proceso, que no es lo mismo, pero tampoco es despreciable.
¿Puedo recibir Reiki el día antes de operarme? Sí, siempre que tu equipo médico lo sepa y que no interfiera con las indicaciones de esa noche: ayuno, ducha con antiséptico, hora de llegada, medicación pautada. Todo eso manda. La sesión se ajusta al horario, nunca al revés.
Tengo drenajes y no puedo moverme. ¿Se puede hacer algo? Se puede hacer una sesión muy corta, sentada o recostada como estés, sin ninguna manipulación y con las manos lejos de los dispositivos. También cabe la modalidad a distancia. En cualquier caso, si estás hospitalizado, esto solo se hace con permiso del equipo tratante y respetando sus normas.
¿Sirve para el miedo a la anestesia? Puede acompañarlo. Muchas personas describen más calma después de una sesión. Pero si el miedo es intenso, coméntalo con el anestesiólogo en la valoración previa: es una conversación que tienen a diario y disponen de recursos concretos para ello, incluida medicación si hace falta. Las dos cosas no se excluyen.
Aviso
La información de este artículo tiene fines educativos y no reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de la salud. El Reiki es una práctica complementaria: acompaña, no sustituye. Si estás en tratamiento médico o psicológico, continúalo y consulta a tu profesional tratante antes de incorporar cualquier terapia complementaria.
Si tienes una cirugía cerca y quieres saber si esto encaja en tu momento, escríbeme por WhatsApp al +57 314 811 7561. Lo vemos con calma, y si lo mejor es esperar, te lo digo.
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Escrito por
Sananda Reiki
Acompañamiento espiritual y terapias de Reiki en Medellín y online.
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