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Reiki · 25 de agosto de 2026 · 8 min de lectura

Cómo funciona el Reiki: la energía vital y el canal

Por Uber Puerta · Publicado el

Cómo funciona el Reiki según la tradición y según la ciencia: el canal, la energía vital y qué ocurre en tu cuerpo. Una explicación honesta.

Cómo funciona el Reiki: la energía vital y el canal

El Reiki funciona, según la tradición, activando y estimulando la circulación de la energía vital por todo el cuerpo: el terapeuta actúa como canal y no como fuente. Desde la investigación, lo que se puede afirmar con solidez es más modesto: una sesión induce una respuesta de relajación profunda en un contexto de contacto, quietud y escucha.

Las dos explicaciones conviven en este artículo. No voy a esconderte ninguna.

Rei y Ki: qué se supone que circula

El Reiki es un sistema de sanación que activa y estimula la circulación de la energía vital por todo el cuerpo. La palabra está compuesta por dos términos: Rei, el amor divino o energía universal, y ki, la energía vital que anima a todos los seres vivos.

Esa energía, dice la tradición, no es propiedad de nadie. No la fabrica el terapeuta ni se agota con el uso. Circula.

Cuando circula bien, el cuerpo descansa, se repara y se ordena. Cuando se estanca —por tensión sostenida, por duelo, por miedo, por años de no parar— la persona se siente sin fuerza, contraída, desconectada de sí misma.

El Reiki no añade nada extraño al cuerpo. Recuerda una circulación que ya existe.

El canal: qué hace realmente quien te da Reiki

Esta es la parte que más se malinterpreta.

Durante una terapia de Reiki, el Maestro canaliza el amor divino a la persona mediante la imposición de manos. Si entendemos que es Dios quien sana, el Maestro Reiki actúa como un canal: ayuda a que esa energía amorosa llegue a quien la recibe.

Un canal no genera. Un canal permite el paso.

Por eso, cuando alguien me dice «usted tiene un don», suelo responder que el don no es mío: es de todos, y lo que yo he entrenado durante años es la capacidad de apartarme para que pase. Presencia, quietud, ausencia de agenda propia.

Y hay algo más, que en Reiki es innegociable: el receptor manda. La energía se ofrece; no se impone. Si tu cuerpo o tu proceso no la toman, no la toman. El libre albedrío no se negocia ni siquiera desde el amor.

¿Qué ocurre en tu cuerpo mientras tanto?

Aquí cambio de idioma y hablo de lo observable.

Te acuestas. Dejas de moverte. Alguien pone las manos sobre ti sin pedirte nada a cambio. La habitación está en penumbra y no suena ningún teléfono.

En esas condiciones el cuerpo hace lo que hace siempre que se le da permiso: la respiración se alarga, los hombros bajan, la mandíbula se suelta, la atención se retira del pensamiento y baja al cuerpo. Es la respuesta de relajación, y es un fenómeno fisiológico bien conocido, independientemente de lo que uno crea sobre la energía.

A eso se suma el contacto. Una mano quieta y cálida sobre el esternón durante cinco minutos no es un gesto neutro para el sistema nervioso humano. Somos animales que se regulan por contacto.

Nada de esto quita mérito al Reiki. Simplemente ordena lo que sabemos y lo que creemos en dos estantes distintos.

Tres explicaciones posibles, sin elegir por ti

ExplicaciónQué proponeEstado de la evidencia
Tradicional / energéticaUna energía vital universal circula y se armoniza a través del canalNo hay evidencia científica del campo energético que postula
FisiológicaQuietud, respiración lenta y tacto activan la respuesta de relajaciónMecanismos generales bien descritos; no específicos del Reiki
Relacional y de contextoSer escuchado y sostenido sin exigencias produce alivio realAmpliamente reconocido; difícil de aislar en ensayos

Mi postura es sencilla: las tres pueden estar operando a la vez. Yo trabajo desde la primera y respeto profundamente las otras dos.

Si te interesa esta discusión con las cifras completas, está en la guía completa sobre qué es el Reiki.

¿Por qué las manos, y por qué en esas posiciones?

Las manos son el instrumento más antiguo del cuidado. Lo hacemos sin pensar: nos llevamos la mano a la frente cuando duele, al vientre cuando algo aprieta.

En Reiki, las posiciones recorren el cuerpo en una secuencia que atiende cabeza, garganta, pecho, abdomen, espalda y piernas. En la tradición occidental esas posiciones están bastante estandarizadas. En las escuelas japonesas se usa más la exploración con las manos, el byōsen, donde el terapeuta se detiene donde percibe un cambio de sensación.

Yo trabajo combinando ambas. Empiezo por la secuencia, y me quedo más tiempo donde el cuerpo me pide que me quede. Puedes ver las diferencias entre escuelas en Reiki japonés y Reiki occidental.

En el segundo nivel entran además los símbolos, que actúan como focos de intención en la canalización. Los explico en los símbolos del Reiki y su significado.

¿Y si no siento nada?

Pasa, y no significa que la sesión no haya servido.

Hay personas que perciben calor intenso, corrientes, hormigueo, imágenes, una emoción que sube sin aviso. Y hay personas que sencillamente se duermen. Otras están todo el rato pendientes de si sienten algo, que es la forma más eficaz de no sentir nada.

La sensación no es la medida. La medida es cómo te levantas, cómo duermes esa noche y cómo respiras al día siguiente.

Lo digo antes de empezar, siempre: no tienes que lograr nada en esta hora.

Lo que veo en consulta

En Medellín, la mayoría de las personas llegan con el cuerpo en modo alerta. Se acuestan en la camilla y las piernas siguen tensas, como listas para levantarse. Los primeros diez o quince minutos son casi siempre un trabajo de aterrizaje.

Hay un momento que reconozco bien: un suspiro largo, involuntario, que llega solo. Suele venir cuando las manos están sobre el pecho o el plexo. Después de ese suspiro el cuerpo cambia de estado. La respiración se hace lenta, la cara se ablanda, a veces el estómago suena.

En Santa Elena ese momento llega antes. La subida por la montaña, la niebla, el frío en la cara: el bosque hace parte del trabajo. Muchas veces la gente llega ya a medio soltar.

También he acompañado a personas que lloraron sin saber por qué y se disculparon después. No hay nada que disculpar. El cuerpo guarda lo que la agenda no dejó procesar.

Lo que el Reiki no hace

Conviene decirlo aquí y no en letra pequeña.

El Reiki no cura enfermedades. No trata diagnósticos. No diagnostica. No sustituye la atención médica ni la psicológica, y jamás es motivo para suspender una medicación.

Si alguien te explica «cómo funciona el Reiki» diciendo que elimina bloqueos que causan enfermedades concretas, o que reemplaza un tratamiento, está diciéndote algo que ni la tradición seria ni la evidencia respaldan.

Lo que sí puede hacer: acompañar, sostener, favorecer un estado de calma, ayudarte a volver a habitar tu cuerpo. No es poco.

Cómo sostener el efecto entre sesiones

La parte que depende de ti pesa más que la hora en la camilla.

Respirar despacio unos minutos al despertar. Los cinco principios, uno a la vez. Silencio real —no solo ausencia de ruido— aunque sea diez minutos.

En el primer nivel de formación se aprende el autotratamiento, precisamente para que no dependas de nadie. Hay una guía de autosanación en el sitio con prácticas sencillas para empezar hoy.

Preguntas frecuentes

¿El Reiki funciona si no creo en él? No se te pide creer. La sesión no depende de tu fe: te acuestas, respiras y descansas. Muchas personas escépticas describen después una calma que no esperaban, y otras no sienten nada particular. Lo que sí importa es que no vayas a la sesión esperando un resultado médico, porque el Reiki no está para eso y esa expectativa siempre termina en decepción.

¿La energía del terapeuta se agota o se contagia? Según la tradición, no: el terapeuta no aporta su energía personal, sino que permite el paso de la energía universal. Por eso, bien practicado, el Reiki no deja al terapeuta vaciado. En mi caso, lo que sí cuido mucho es la higiene del espacio y de mi propio estado: llegar en calma, sin prisa y sin cargar la sesión anterior.

¿Se puede recibir Reiki a distancia y funcionar igual? Desde la tradición, la energía no depende de la distancia física, y en el segundo nivel se aprende justamente a trabajar así. Muchas personas describen sensaciones muy parecidas a las presenciales. Desde la evidencia científica no hay estudios sólidos que lo confirmen. Te lo cuento tal cual para que decidas con criterio propio.

¿Cuánto dura el efecto de una sesión? Varía mucho. Hay quien duerme profundo esa misma noche y nota la calma varios días; hay quien siente más bien un cansancio inicial y al segundo día un descanso claro. Como referencia, en los estudios disponibles los mejores resultados aparecieron con ocho o más sesiones. Un encuentro suelto ayuda; un proceso sostenido acompaña mejor.

¿El Reiki mueve emociones? Con frecuencia sí. En la quietud aparece lo que estaba esperando espacio: tristeza, alivio, rabia antigua, ganas de llorar sin motivo aparente. No es un problema, es parte del proceso. Si lo que aparece es grande o difícil de sostener, mi recomendación es siempre la misma: acompáñalo también con un profesional de salud mental. El Reiki no reemplaza esa ayuda.


Si quieres probarlo y decidir por tu cuenta, escríbeme por WhatsApp al +57 314 811 7561 o desde la página de contacto. Cuéntame qué te trae y vemos si tiene sentido.

Recordar quién eres es el camino.


Aviso

La información de este artículo tiene fines educativos y no reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de la salud. El Reiki es una práctica complementaria: acompaña, no sustituye. Si estás en tratamiento médico o psicológico, continúalo y consulta a tu profesional tratante antes de incorporar cualquier terapia complementaria.

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Escrito por

Sananda Reiki

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