nque hay muchas formas de meditar, las primeras meditaciones se podrían hacer considerando los siguientes pasos, que se describen posteriormente:
Elegir un sitio para meditar en el que se pueda sentar cómodamente
- Honrar a su propio ser superior, a Dios o al Universo, a los Ángeles y Arcángeles y a los seres de luz que le guían y protegen
- Protegerse energéticamente con la ayuda de los Arcángeles y con los rayos que ellos dominan
- Sentarse o costarse con la espalda recta, inclinar un poco el mentón hacia abajo e ir relajando cada parte del cuerpo físico
- Hacer de tres a cinco respiraciones profundas usando el método de la respiración triangular
- Comenzar la meditación llevando la atención hacia la respiración, y cada vez que surjan pensamientos, llevarla nuevamente hacia la respiración para que el proceso se pueda sostener durante varios minutos
- Cuando se termine la sesión, agradecerle a los maestros, a los guías y a los seres de luz que estuvieron asistiendo la meditación.
Para meditar regularmente se debe elegir un sitio en el que se pueda sentar confortablemente y en el que no se presenten interrupciones para que sea fácil relajarse y concentrarse. Esas condiciones ayudan a que la persona sea consciente de su esencia divina o de su ser Crístico. Si el perro o el gato rasca la puerta para que lo dejen entrar, es mejor dejarlo ingresar para que perciba las serenas vibraciones que se producen durante la meditación, y eso servirá para que él también entre en un estado de relajación y tranquilidad.
Con el paso del tiempo, el lugar donde se medita regularmente se convertirá en una especie de santuario en el que se sentirá una energía tranquila, armónica, elevada y diferente que facilitará las meditaciones. En ese sitio se pueden colocar imágenes de los maestros ascendidos y de los seres de luz que guían y protegen a la persona y que la asisten en sus meditaciones. Cualquier lugar es apropiado para meditar, porque esta práctica se puede hacer en la habitación, en la sala, en el jardín, en un bosque, cerca de un lago, en una parte ruidosa de la ciudad, y también, mientras la persona está viajando o caminando.
Cualquier momento del día o de la noche es apropiado para meditar, y lo más importante es hacerlo regularmente y que las sesiones no sean interrumpidas. Las meditaciones que se hacen en la mañana ayudan a que la jornada diurna sea tranquila y que todas cosas fluyan fácilmente y de la forma que sea más conveniente, porque la meditación ayudará a que la persona se sincronice con el universo, con la información que requiere y con todo lo que está deparado para ella, porque se conectará mejor con su propia esencia divina y con la luz y el amor de Dios. Las meditaciones que se hacen en la noche o antes de ir a dormir, ayudan a que la persona se prepare para tener un sueño tranquilo y reparador porque se apartará de tensiones y preocupaciones, así como de la información y los retos y conflictos que estuvo afrontando durante el día. Para tener más información sobre la forma de lograr un estado de paz, armonía y tranquilidad, se recomienda leer el aparte en el que se explica cómo tener un sueño tranquilo y reparador.
Antes de iniciar una sesión de meditación, se recomienda honrar y agradecer la presencia de Dios o del Universo y así como la de los Ángeles, Arcángeles y seres de luz que le guían y protegen, y también se debe reconocer y enaltecer a su propio ser Crístico o a su esencia divina.
Para iniciar la meditación, la persona se puede proteger con su propia energía y con los rayos que los Arcángeles dominan. Esto se puede hacer imaginando que todo el cuerpo se va rodeando de tres burbujas de los colores violeta, rosa y blanca. La primera burbuja, que es la más pequeña y cercana al cuerpo, es para la protección y la transmutación porque no puede ser penetrada por ningún otro ser del planeta tierra, la segunda, que es más grande que la primera, representa el amor divino, y la tercera, que es la más grande porque comprende a las otras dos, representa la luz de Dios, y éstas dos últimas burbujas, es decir, la rosada y la blanca, son energía para compartir con otros seres. Para ver más información sobre los arcángeles y sus rayos, se recomienda leer el aparte sobre la Sanación con los Arcángeles y los siete rayos.
Las primeras meditaciones se pueden hacer sentado en la forma que sea más cómoda, con la espalda recta e inclinando un poco el mentón hacia abajo, y cuando se tenga más experiencia, esas practicas se pueden hacer en la posición acostado. La relajación del cuerpo físico se puede hacer recorriendo cada una de sus partes, y mientras se va haciendo el recorrido, se le va agradeciendo a cada parte por los beneficios que brinda y también se va vislumbrando que cada parte se está relajando y se está llenando de luz. Ese proceso se puede hacer mentalmente o físicamente, es decir, imaginando cada parte o acariciándola con las manos, y avanzando desde los pies hasta la cabeza. Eso se debe hacer asumiendo que todo el cuerpo es indivisible y que está totalmente sano, aunque en alguna parte de él se esté sintiendo algún tipo de dolor, enfermedad o afección. La relajación se podría comenzar, dirigiendo la mente y la atención hacia el dedo gordo del pie derecho y posteriormente a los demás dedos, continuar con el empeine y con el tobillo, y seguir con la parte inferior de la pierna, para pasar después a la rodilla y al muslo. Se puede hacer algo similar con la pierna izquierda, para continuar con la pelvis y con el sistema reproductivo, y seguir avanzando así, y de la forma detallada o generalizada que se quiera, hasta que se alcance la parte superior de la cabeza.
La meditación se puede iniciar haciendo de tres a cinco respiraciones conscientes y profundas, inhalando por la nariz y llevando el aire hasta el estómago. Esto se podría hacer con el método de la respiración triangular o con cualquier otra técnica de respiración que le resulte cómoda y que facilite la relajación.
Durante la meditación pueden surgir muchos pensamientos que distraen a la persona y que no le permiten enfocarse en el momento presente. Cada vez que aparezcan esas distracciones se recomienda llevar la atención a la respiración, es decir, sintiendo el paso del aire cuando entra por las fosas e ingresa a los pulmones, y en el momento en que sale de ellos y es expulsado por la nariz.
Para mantener la concentración durante la meditación también se puede llavear a la atención a la repetición de un mantra. Por ejemplo, si se decide utilizar la expresión YO SOY, se podría decir YO durante la inhalación y SOY cuando se hace la exhalación. Se recomienda que no se le preste atención a los pensamientos, y cuando surjan, dirigir la atención nuevamente a la respiración o a la repetición del mantra. Si la meditación se práctica con regularidad, la influencia de los pensamientos será cada vez menor, y con el tiempo, la concentración se logrará más fácilmente. Después de practicar la meditación durante varias semanas o meses, no será necesario hacer esfuerzos para mantener la concentración durante 5, 10 o 15 minutos o por el tiempo que se desee.
El tiempo que duren las meditaciones no es lo más importante, lo que realmente importa es que se medite regularmente. No es necesario meditar todos los días, en el mismo sitio y a la misma hora, o que se medite una o dos veces por día, porque esas prácticas se deben hacer con tranquilidad y sin que interfieran en la vida diaria. Aunque las meditaciones traen muchos beneficios, el tiempo que se les dedique no se debe de convertir en un impedimento para disfrutar de las experiencias que se han venido a tener en el planeta tierra. Las meditaciones se pueden reemplazar con el tiempo que se destine a caminar, a cocinar o a bailar con atención plena, o con el que se dedique a disfrutar de un concierto, de una conferencia o de una conversación interesante, porque esas experiencias también sirven para que las personas se conecten su esencia divina y crezcan personal y espiritualmente.
Cinco o diez minutos de meditación son suficientes para elevar las vibraciones y para disponerse a descansar, o para estar preparados para el trabajo o para vivir las experiencias del día, porque esas prácticas sirven para que las personas disfruten de una mejor conexión con su propio ser Crístico o con su propia esencia divina.
Las personas que van acumulando experiencia con la meditación y que consideran las recomendaciones de maestros que tengan más experiencia con esa práctica, se irán concentrando más fácilmente y podrán incrementar el tiempo de sus sesiones de meditación. Las personas que meditan regularmente pueden ir advirtiendo cambios en sus cuerpos físico, mental, emocional, como los que se mencionan en el artículo sobre la meditación y sus beneficios. Las personas, los animales y las plantas que viven o que interactúan continuamente con los individuos que meditan regularmente, también pueden ir experimentando cambios en su frecuencia vibratoria, en su estilo de vida y en la forma en que afrontan los retos de cada día, y de esa manera, es que esta práctica milenaria ha estado ayudando a transformar a todos los seres que habitan en el planeta tierra.
